Soldadura orbital y automatización: máquinas frente a soldadores

¿Se complementan entre sí las máquinas y los soldadores?

La destreza y la versatilidad son las palabras clave del soldador. Esta profesión exige curiosidad y ganas de aprender para perfeccionar las propias habilidades. La crisis no le afecta: la demanda empresarial de esta mano de obra cualificada es constante (más de 3.000 puestos de trabajo al año y un crecimiento del 17 % en el ámbito del mantenimiento industrial).

Además, se trata de una profesión que afecta a todos los sectores industriales, ya que se necesita a un soldador para todos los montajes, ya sean de acero, cobre, titanio, aluminio o cualquier otro material.Las empresas de fabricación de vehículos, en particular, consideran que resulta difícil encontrar mano de obra cualificada.

¿La automatización de los proyectos es la solución?

Es necesario formar a nuevos soldadores ante la escasez de mano de obra cualificada. Algunos empresarios no se molestan en cumplir con este trámite y optan por automatizar sus centros de trabajo.Pero, ¿es esta la solución?

La automatización consiste en la ejecución total o parcial de tareas técnicas por parte de máquinas que funcionan sin intervención humana. Por lo tanto, abarca todos los sistemas de líneas de producción, pero también incluye operaciones que requieren la intervención de un soldador cualificado. De hecho, para cada tipo de sistema automatizado, el operario debe completar una formación específica con el fin de utilizar la máquina de la mejor manera posible y lograr un trabajo de calidad.

Por lo tanto, es comprensible que no hablemos de sustituir al soldador por una máquina, sino de cómo se complementan entre sí.

¿Se complementan entre sí las máquinas y los soldadores?

Si el soldador destaca por su destreza y su gran capacidad de adaptación, la automatización permite un trabajo constante e ininterrumpido y el concepto de fatiga brilla por su ausencia. Pero la gran diferencia radica en las tareas que hay que realizar: las tareas complejas las llevan a cabo los seres humanos, mientras que las máquinas se limitan a tareas sencillas.

Desde la perspectiva de la automatización inteligente —y, por tanto, parcial—, pueden establecer una relación de colaboración fluida, compartida y agradable entre el ser humano y la máquina.

De este modo, se alivia la carga de las tareas más agotadoras para las personas y, por lo tanto, se respeta el factor humano en el trabajo. ¡Un personal valorado es un personal motivado que contribuye al crecimiento!

En 2015, la motivación, la implicación y el bienestar de los empleados fueron los principales factores para mejorar la competitividad en el sector, con un porcentaje del 55,4 %. Por lo tanto, no hay que temer a la automatización, en el sentido de que las máquinas siempre necesitarán soldadores con experiencia para funcionar de forma óptima.

Proceso general: ¿la solución adaptada?

En el caso de la soldadura orbital, la calidad global del proceso mejorará al combinar la destreza de los soldadores con la precisión de la máquina. Todas las fases de preparación, hasta la soldadura, se llevarán a cabo con precisión y calidad.

El soldador, que tiene menos tareas gracias a la máquina, puede centrarse en el arte de su profesión: la soldadura.

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